Sexto día (23 de octubre de 2010)
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| Camellos, caballos, coches. |
Estupendo desayuno en el hotel, joder!, nos estamos poniendo morados en estas vacaciones. A esperar el autobús y camino hacia las pirámides.
El Cairo es una ciudad enorme, 25 millones de almas, vamos, algo más de la mitad de la población de España metida en el mismo sitio. Es la ciudad más grande de África y la decimotercera del mundo, y es un auténtico caos, un
caos organizado como le gusta decir a los cairotas. Lo que es cierto es que es un caos maravilloso, nos encantó, nos maravilló, nos alucinó. No sabemos cómo lo hacen pero el caso es que funciona, todo se mueve al mismo tiempo, coches, autobuses, personas, motos, bicicletas, rebaños de cabras, ¿rebaños de cabras?, sí, rebaños de cabras. Todos al unísono, sin respetar reglas ningunas, sin semáforos, sin guardias, sin pasos cebras, todos pitando pero sin ser estridentes. Cogiendo los minibuses al vuelo, los autobuses repletos, los taxis tan viejos que aquí no es que no pasasen la ITV, es que ni tan siquiera les permitiríamos pasarla. En fin, algo maravilloso y que te recuerda que aquí vivimos en un mundo demasiado artificial.
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| En las pirámides de Gizeh |

Llegamos a las
pirámides de Gizeh. OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!! Te quedas sin palabras. Espectaculares. Asombrosas. Maravillosas. Increíbles. Portentosas. Grandiosas. Majestuosas. Enormemente enormes. Patrimonio de la humanidad, como no podía ser de otra manera. La
Gran Pirámide de Keops con más de cuatro mil años de historia, cuatro mil años, que se dice pronto, la
Pirámide de Kefrén, la
Pirámide de Micerinos, las tres pirámides ahí, a nuestro lado, edificios construídos hace cuatro mil años y aún en pie.
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| La Esfinge de Gizeh |
Y que decir de la
Esfinge de Gizeh, escultura asombrosa, realmente nos llamó la atención. Con un porte distinguido y como dijo Napoleón: cuatro mil años de historia nos contemplan. Es una escultura monumental y con un algo que no sabríamos explicar, con una majestuosidad que la hacen única. Vigilante, con todo el conocimiento de la humanidad en su rostro. Te atrapa bajo su hechizo. Fue fantástico
De aquí nos llevaron a un comercio de perfumes que estaba muy cerca, y bueno, lo típico, unas compras de frasquitos con diferentes perfumes para la familia y los amigos. Estuvo bien.
Hora de comer y para el hotel a descansar un ratito para esta noche volver de nuevo a las pirámides a ver el espectáculo de luz y de sonido, que la verdad es que está muy bien y muy bonito, merece la pena. Aunque sea sólo por volver a ver las pirámides y la esfinge.
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| Llegada a Khan el Khalili |
De nuevo para el hotel y allí habíamos quedado con Yolanda (de Soria), con un matrimonio mejicano y con Juan Carlos y Rocío (de Jaén). Y en dos taxis negros hacia el mercado de
Khan el Khalili, donde cenamos en una terraza de uno de los bares que hay en la plaza de la entrada. La primera vez que cogíamos un taxi en
El Cairo. Hay que decir que en esta ciudad hay varios tipos de taxis, a saber: los negros, los blancos, los blancos con trozos negros, los negros con trozos blancos y los amarillos y nos pareció ver uno de color azul. Los guías te aconsejarán que cojas los taxis blancos, son nuevos, limpios, tienen aire acondicionado y tienen taxímetro. Pero tú ni caso, cójete uno de color negro, sin taxímetro, sin aire acondicionado, sin elevalunas eléctrico ni elevalunas manual, viejo, sucio, roto, estropeado, con más mierda que el palo de un gallinero, el salpicadero cuarteado de los años que tiene, que digo años, siglos, tienen siglos como las pirámides. La experiencia es catatónica, no se te olvidará en la vida, joder!! qué disfrute, qué gozo, qué manera de conducir, como se salvan los obstáculos, como se esquivan los unos a los otros, como se esfinta, y todo eso con un 1430 de hace tres siglos. No te digo nada lo que serían capaces de hacer éstos con un Golf GTI. Eso sí, el precio márcalo antes de subirte al taxi, si no la has cagado. Calcula que el litro de gasoil esta a unos 11 céntimos de euro, o sea que por unos diez euros por persona puedes tener un taxi negro todo el día para tí. Pues con un viaje de este tipo nos plantamos en
Khan el Khalili, y... lo bueno es que teníamos que volver al hotel, adivináis cómo... pues sí, en un taxi negro!